Mientras veía un juego por TV esta semana, el del miércoles 28 de Noviembre… Sí, ese mismo, el que duró más de cinco horas, se cometieron más de diez errores y en el que las Águilas vinieron de atrás para ganar de manera sorprendente a los Leones.

Me llamó la atención de como estando abajo por seis carreras temprano en el juego, Miguel conectó un doble y gritaba hacia su dugout: “vamo’ arriba, vamo’ arriba…” Mientras toda la atención se concentraba en otro jugador, “El Pelotero de la Patria” jugaba lo que para él era un juego más, yo como admirador de jugadores con el carácter y la actitud de Miguel, no lo veía así… Me alegraba y me entristecía a la vez, viendo algo tan especial que está llegando a su final.

Hay quienes son más populares, algunos han puesto mejores números y otros han ganado más dinero… Pero jamás veremos otro como Él. Sus habilidades naturales, humildad y respeto al juego lo hace un peloterazo… Mas lo que en realidad lo convierte en especial y lo separa de los demás, ha sido su durabilidad y entrega tanto en MLB como en nuestra pelota invernal.

Lo de su participación en la Liga Invernal es legendario, especialmente considerando su estatura como jugador en sus años mozos y los riesgos que se tomaba en medio de todos los contratos millonarios que firmó.

En estos tiempos, donde los equipos de Grandes Ligas cuidan tanto sus inversiones y con la regla de la fatiga extrema en efecto, Miguel ha sido la constante excepción… No hay un niño de la presente generación que no le haya visto jugar.

Sé que en las décadas de los 60’ y los 70’, nuestros jugadores de GL participaban en nuestra pelota, pero cabe apuntar que aparte de hacerlo por amor, el sueldo mínimo en las mayores era de $10,000 dólares… Lo que también forzaba a jugadores nativos y extranjeros a trabajar o jugar durante el invierno para juntar unos chelitos.

Habría que remontarse a la generación de: Tony Peña, Alfredo Griffin, Rafael Ramírez, etc… Como los últimos que siendo titulares en la gran carpa, jugaban consistentemente en nuestra pelota.

En lo que concierne a representar nuestro país, bien merecido lleva el sobrenombre de “El Pelotero de la Patria”. Nunca ha puesto trabas para representarnos en Series del Caribe (gane quien gane) o El Clásico Mundial de Béisbol.

Recuerdo que en la Serie del Caribe 2004 celebrada aquí en Sto. Dgo., Miguel hizo lo que pocos se atreverían a hacer: Acababa de firmar un contrato por más de 70 millones de dólares con los Orioles de Baltimore, éstos le pidieron que debería viajar a la caravana de invierno para presentarlo a la fanaticada.

En ese entonces, nuestro récord era de 3-1 y todavía no habíamos asegurado el título… Miguel, desde el club-house habló con sus agentes y la gerencia de Baltimore y les dijo: “No salgo de aquí hasta que no ganemos la Serie del Caribe, pero díganle a los fanáticos que si fallo en la caravana, pueden ir al Mall de Baltimore el lunes y les firmaré autógrafos a todos”. Nos quedamos sorprendidos, pero se quedó hasta el final… Demostrando porque lo del sobrenombre.

En Major League Baseball, tampoco verán otro como El… No porque fuera el AL MVP en el 2002 o seis veces Todos Estrellas, sino porque fue y será el último jugador en participar en más de 1,000 partidos consecutivos.

Su racha de 1,152 juegos, ósea, algo más de siete temporadas consecutivas sin estar fuera de la alineación…Ya es cosa del pasado. Hoy en día es casi rutina descansar cada jugador mensualmente y si no lo haces… el jugador o el entrenador físico te lo piden. Por favor avísenme cuando alguien llegue a 500 juegos consecutivos.

Por esto y muchas cosas más, deberíamos de apreciar cada inning y cada turno que Miguel, La Guagua, El Metro o La Jeepeta como dice mi Mamá (quien nunca se acuerda del apodo) nos brinde… “Jamás veremos otro como Él”.

“Los jóvenes necesitan modelos a seguir, no críticos”. – John Wooden

“El que vive y muere sin impactar positivamente la vida de alguien… Es como si no existiera”.

 

 

Manny Acta

macta@licey.com
Fuente/Impactodeportivo.com.do

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