Archive for August 14th, 2012


SANTO DOMINGO. -Las Latas y Las Lechugas, en el sector La Barquita de Santo Domingo existen para recoger todos los retos del presente y futuro que enfrenta la República Dominicana. Desnutrición y desempleo. Analfabetismo y hacinamiento. Déficit habitacional y microtráfico. Niños y adultos indocumentados. Basura y contaminación. Ancianos abandonados con los nietos a su cargo. Absentismo escolar… ¿Cómo se vive, qué se piensa del mañana cuando se carece de todo?

Esta es la vida, un día cualquiera, en estos barrios, que pueden ser referencia de la realidad de casi un millón de dominicanos en la pobreza más severa.
En una estrecha vivienda de unos 25 metros cuadrados, levantada de hojas de cinc y con piso rústico semidestruido, reside María Feliz Ferreira, de 49 años, su esposo Carlos Feliz Vargas y sus cinco hijos, a poco más de 100 metros de distancia del río Ozama.

En total, María tiene siete hijos que le han sobrevivido y ninguno posee acta de nacimiento. Los dos mayores, de 25 y 23 años, ya no viven con ella. Tres de los menores, de 8, 12 y 15 años, aún están en primero de básica en una escuelita de una vecina, la que les enseña a leer y escribir.

La que está adelantada en los estudios, en comparación con sus hermanos, es una adolescente de 15, quien abandonó la escuela en quinto grado, por falta de documentos de identidad personal y porque quedó embarazada recientemente. El retoño del hogar tiene siete meses.

A María cuatro niños se le murieron pequeños: Unas gemelas fallecieron a los dos días de nacer. Otra niña se le murió de dos años porque, según la madre, comía tierra, y una bebé, de cuatro meses, también falleció porque casi no evacuaba.

La adolescente de 15 años se llama Dahiana. Es muy delgada y tiene el cuerpo de una niña de 12. Carlos, de 8, y José, de 12años, también son muy flacos y sus barrigas sobresalen a sus contexturas físicas. Todos regularmente están descalzos, los varones solo con pantalones largos pequeños para su edad y rotos por el uso.

Dahiana dejó recientemente los estudios porque se cansa con facilidad y le duele mucho la cabeza cuando se esfuerza, debido a que es falcémica y tiene soplo en el corazón.

Como tratamiento debe tomar complejo B y ácido fólico con las tres principales comidas del día. Regularmente en este hogar no hay dinero para el desayuno y tampoco para la cena. Cuando es así, Dahiana solo toma la medicina en hora de almuerzo.

A María se le han tomado los datos en varias ocasiones para ser incluida en el programa de Solidaridad, pero indica que no ha tenido la suerte de ser beneficiada con la ayuda.

Un millón de indigentes… y la desigualdad no mengua

Esta familia, con toda la desdicha que puede acarrear la pobreza extrema, forma parte de casi el millón de personas, 10.4% del total de la población, que vive en total indigencia, según la nueva cifra dada a conocer recientemente por el Gobierno en coordinación con organismos internacionales.

La pobreza extrema en el país en 2011- con los datos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BM-BID)- es de 9.1% y los pobres en general, 33%; con los de la de CEPAL, es de 15.1% y 43.6%, mientras que con el nuevo método de medición presentado por el Ministerio de Economía a final de julio de este año, la incidencia se sitúa en 10.4% y 40.8%, respectivamente.

El porcentaje del 40.8 por ciento representa casi cuatro millones de personas del total de la población, cuantificada en 9, 445,281. Tienen serias dificultades para cubrirse sus necesidades básicas de alimentación, salud y educación.

El país ha tenido importantes avances desde el 2006 en la reducción de los niveles de pobreza y así muestran los números anteriores al compararse con los del segundo semestre de 2004, cuando se registró un 15.8% de pobreza extrema y 49.8 por ciento la general.

Sin embargo, continúan iguales o más altos que los dados a conocer en el 2002, de 9.5% de indigentes y 33.2% de pobres en general, un año antes de la crisis bancaria que empeoró la calidad de vida de los más desposeídos y sumió en ese estado a 1.5 millones más de dominicanos.

Así el panorama, los compromisos asumidos por el país en la Declaración del Milenio, en el año 2000, junto a otras 147 naciones, para disminuir a la mitad la cantidad de personas en condiciones infrahumanas para el 2015, no serán cumplidos, a pesar de ser República Dominicana uno de los países del área con mayor crecimiento económico de América Latina y del Caribe en los últimos ocho años.

La economía dominicana creció en el 2011, 4.5%; en el 2010 7.8%; en el 2009, 3.5% y en el 2008, 5.3%. En el 2007 el Banco Central informó que por “tercer año consecutivo” se exhibió un crecimiento sólido de 8.7%.

“Para el 2015 se proyectó una tasa de pobreza extrema de 7.4%, superior a la meta de los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) de 5.4%, que sería la equivalente a la mitad de la tasa del año 1992″, indica en su informe de 2010 el Programa de las Naciones Unidas (PNUD) sobre República Dominicana.

El Gobierno refiere que la meta podría cumplirse en el 2020 con la aplicación del Plan Estratégico de Desarrollo que busca aplicar hasta 2030.

El PNUD sostiene, asimismo, en su Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2011, que el país aumentó su índice en el mejoramiento de la calidad de vida de sus ciudadanos, de 0.686 a 0.689 entre 2010 y 2011, por lo que figura entre las naciones con IDH medio. No obstante, explica que cuando se ajusta ese avance en materia de desigualdad pierde nueve posiciones por las inequidades de ingreso y educación.

Foco de contaminación en La Barquita

Las 1,120 familias que habitan los barrios Las Latas y Las Lechugas a la orilla del río Ozama, las zonas más vulnerables del sector La Barquita, entre el municipio Norte y Este de la provincia Santo Domingo, viven permanentemente rodeadas de cañadas con aguas residuales que fluyen por los frentes o por otro lado muy próximo a sus viviendas.

En todo el sector, incluyendo el barrio Puerto Rico, contiguo a La Barquita y con las mismas condiciones de insalubridad, riesgo a enfermedades y a inundaciones cuando llueve por más de 24 horas, hay un total de 3,510 familias, según el último censo de la Asociación Tú Mujer, de febrero de este año.

Muchos hogares no poseen baños, por lo que los excrementos son descargados directamente al río y las cargas de los que cuentan con séptico, también van a parar al acuífero a través de cortas tuberías

Algunos residentes optan por quemar los desechos sólidos, con la idea de que así se contamina menos el ambiente; otros los colocan en espacios a orillas del río.

Estela Cueva, de 65 años de edad, quien junto a sus tres hijos vivía a menos de 10 metros del Ozama y en casas individuales, se vio obligada a mudarse un poco más distante, pero aún muy cerca del río, porque las tres casas fueron arrastradas en la tormenta Noé en noviembre de 2007.

Cueva, quien llegó a Las Lechugas desde Barahona hace 18 años, expuso con la mayor naturalidad a Diariolibre.com que no posee baño y que lanzan las heces directamente al Ozama, porque, arguye, no es posible hacer séptico en esa zona, debido a que a la menor profundidad de una excavación se halla parte del río.

A quien no viva en esos barrios, por seguridad, se le aconseja no penetrar, a menos que sea en compañía de un residente, por el nivel de delincuentes que allí se esconden: los estrechos callejones impiden el acceso de vehículos a menos que sean motocicletas.

Adultos desempleados y adolescentes ociosos

En las Latas y Las Lechugas y en todo el sector de La Barquita el desempleo parece ser la principal plaga que origina infortunio a las familias, la mayoría sin ningún tipo de instrucción y en peores casos, analfabetas.

Como Carlos Feliz Vargas, el esposo de María, la mayoría de los adultos no tienen empleo fijo y sobreviven de lo que le pueda deparar el día a día. Su hijastro, José Manuel, de 23 años, también es chiripero. Trabajaba en Medio Ambiente desyerbando, pero fue cancelado.

Feliz Vargas “se la busca” vendiendo aluminio y con lo que produce con ese “oficio” sobrevive su familia, más 500 pesos que cobra María a una vecina por el cuidado de una niña de dos años.

Sinencio Vásquez, esposo de Sonia Hernández, otra residente en Las Lechugas, mantiene su familia botando basura en un triciclo. Residen en el sector desde hace once años. Tienen un niño de 2 años de edad, quien, al igual que su madre, tampoco está declarado.

La familia se ayuda en los gastos con una tarjeta del programa Solidaridad por la cual recibe RD$700 en comida y el bonogás (dos galones de gas propano mensualmente). Sonia tiene 38 años y está aprendiendo a leer.

Geancarlo Cuevas, de 22 años de edad, es desempleado, pero por lo menos concluyó el bachiller. El joven también trabajaba en Medio Ambiente, limpiando las malezas y las hierbas, pero fue suspendido hace unos meses.

Todos engrosan la lista del 57% de la ocupación inestable e insegura que hay en el país. Los más jóvenes integran el grupo del 34% de desempleados con edades entre 15 a 24 años, revelada por el Ministerio de Trabajo en noviembre de 2011.

El joven Jefrey Martínez, de 16 años, se pasa el día “de aquí para allá” y viceversa. Abandonó los estudios en cuarto de primaria hace dos años, después de que la nota que lo promovía de curso fue arrastrada por el agua que inundó la vivienda donde reside con sus padres.

Dice que su progenitor, que trabajaba como seguridad en una discoteca, está ahora mismo desempleado. Su madre se desempeña como cocinera en la Maternidad de Los Mina.

El caso de Jefrey alimenta la problemática de la alta deserción escolar en el país que ronda el 50% en liceos y otros centros de educación media, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en julio de 2011.

También, en su informe sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el PNUD destaca los logros de República Dominicana en cobertura y matriculación en la enseñanza de primaria, por encima del 90% y una tasa de alfabetización de 96.9%, en personas de entre 15 y 24 años, pero aclara que “estos logros se ven matizados por la deserción escolar y por baja calidad de la enseñanza”.

Michael Brito, de 13 años, es otro adolescente que muestra la situación juvenil en Las Latas y Las Lechugas; según su abuela Catalina Brito, aún no sabe leer.

La madre de Michael lo abandonó y su padre es carretero y no colabora en su manutención. Catalina, de 80 años, comparte su casa, ubicada en una altura en Las Latas que impide que se inunde, también con su hijo Bernardo Brito, quien no es el padre de Michael.

Bernardo ocupa una división de la vivienda y para subsistir carga galones de agua de 18.9 litros, por 10 y 15 pesos a sus vecinos. Tiene 40 años y sufre de fuertes dolores en la cabeza y en el estómago, malestares que atribuye a las muchas horas sin desayunar.

En todo el sector de La Barquita solo existe la Escuela Básica Margarita Naseau, con capacidad para 301 estudiantes. También funciona una escuela laboral y para recreación de los jóvenes solo una pequeña cancha.

La vida de Catalina

Catalina posee como mobiliario un viejo sofá y una silla plástica. También una cama donde duerme con su nieto. Como se hace en otros hogares del sector, Catalina cuece sus alimentos con leña y carbón, con un fogón hecho de barro y tierra. María, la de la primera historia posee un anafe de hoja de lata.

Con su enclenque figura, Catalina explica con gestos manuales que lo único que le han indicado los médicos para curar una severa anemia que tiene es “comer” y tomar mucha leche, pero a esa sugerencia de los expertos de la medicina responde: “Imagínate tú, leche es que no hay”

“Ayer -agrega- me acosté yo sin comer. Amanecí nerviosa”.

Cuando se le pregunta si el padre del adolescente no la ayuda económicamente… se ríe burlonamente.

“Me maté mi vida. Yo tuve nueve muchachos y esos nueve muchachos fue trabajando en casa de familia como una loca para hacer este rancho porque esto lo compré yo. Nada más hay dos (hijas) que cuando tienen me dan”.

Afirma que compró la vivienda en RD$40 poco después del ciclón David, en 1979. Las dos hijas que la ayudan, le llevan una compra semanal que, afirma, solo le dura tres días.

La vida de Francisca Rosario

Doña Francisca Rosario tiene 48 años de edad y vive a unos 50 metros del río, con su esposo José Antonio Fenelón y sus tres hijos adolescentes, el más pequeño de 14 años. A pesar de las dificultades económicas de la familia, sus vástagos han podido adelantar en los estudios y están en los niveles que le corresponde a su edad. Los tres están en bachiller.

Fenelón conduce un bote de Medio Ambiente por el que recibe entre seis y siete mil pesos mensuales. Como sus vecinos, han aprendido a vivir con el desasosiego, después de 20 años residiendo en Las Lechugas. Dicen que nunca se ha muerto alguien por ahogamiento, a pesar de sus cercanías al río, porque siempre están muy atentos al dormir con “un ojo abierto y otro cerrado”.

Francisca asegura conocer bien el río, lo que le ha permitido saber con anticipación cuando crecerá. Si así ocurre se alojan con todos sus ajuares donde amigos y familiares y evitan a toda costa ir a refugios habilitados por el gobierno.

“Se pasa mucho trabajo en un refugio” y agrega que hay muchos que han contraído enfermedades en esos centros. Dice que aunque algunas familias han sido beneficiadas con viviendas después de permanecer meses alojadas en algún lugar del gobierno, la mayoría tiene que retornar a sus antiguos ranchos.

“Yo pienso que nosotros tenemos que poner de nuestra parte para salir de aquí”, sentencia. El último informe del PNUD sitúa el déficit habitacional en República Dominicana en 1,096,000 viviendas.

El esfuerzo de Francia

Francia Moquete, coordinadora general de la Organización Tu Mujer, tiene casi 25 años viviendo en La Barquita, los primeros de ellos en Las Lechugas. Cuenta que su primera niña falleció de vómito y diarrea a los dos años de edad, igual que decenas de otros bebés del sector, en la década de los 90, por la contaminación y mal nutrición.

Recuerda que semanalmente fallecían de tres a cinco niños y que ella y las demás familias atribuían las muertes a las brujas.

Moquete da validez a los reportes que indican que la tasa de mortalidad de niños menores de 5 años por enfermedades fácilmente prevenibles disminuyó durante el período 1988-2007 casi un 40%, según los datos de la Encuesta Nacional Demográfica y de Salud (ENDESA). La mortalidad por cada 1,000 niños nacidos vivos pasó de 59.5 (1988) a 36 en 2007, lo que significó una caída de 39.5%, refiere.

En julio de este 2012, la Sociedad Dominicana de Pediatría la situó en un 26.9%, mientras que el informe de los ODM en el 2010, para el período 2005-2009, era de 28 menores de un año por cada mil nacidos vivos.

Aún con la tendencia a la baja, “la proporción de niños y niñas menores de 5 años que mueren por causas evitables en el país continúa en un nivel muy superior al promedio de la región”, que es de 23 por cada 1,000 nacidos, indica el PNUD.

Prevé que para el 2015 la tasa de mortalidad infantil se reduciría a 24.2 por mil, “lo que significa que no se lograría la meta ODM establecida, de 21.7″. Otro informe, el del Estado de la Población Mundial, ofrecido en 2011, ubica la tasa de mortalidad infantil en 31.9 por cada mil

Moquete, quien tiene 39 años de edad y llegó a La Barquita desde Dajabón, explica que a pesar de la situación de extrema pobreza y contaminación que aún persisten e ese sector, ahora hay más conciencia entre sus habitantes, lo que ha reducido los decesos de menores.

“Ahora es un paraíso”, dice. Antes los residentes de La Barquita vivían con la basura esparcida y descompuesta por los callejones, y por lo menos ahora la empacan en fundas plásticas, aunque la lanzan al río o la queman, que admite todavía está mal.

Como otras personas entrevistadas, se lamenta que en Medio Ambiente no haya continuado Jaime David Fernández Mirabal, quien tenía un programa de retirar los desechos de Las Latas y Las Lechugas en los botes que posee esa institución gubernamental.

Con un equipo de 30 promotoras, Tú Mujer trabaja diariamente, visitando casa por casa todas las familias del barrio para orientarla en materia de salud y educación.

Moquete fue reclutada y preparada, como las demás promotoras, cuando cursaba el quinto curso de primaria. En este año se gradúa de psicóloga clínica, junto a sus hijos Ramón Antonio, de 23 años, y Juniar Ninoska Hernández, de 22, quienes recibirán los títulos de Ingeniería Industrial y Sistemas, respectivamente.

A principio de mes, mientras Francia y otras promotoras revisaban las fichas de los trabajos que realizan en Tú Mujer, se percataron de que en todo el sector ya hay 68 jóvenes que están en bachiller y 37 estudian en la universidad, lo que fue motivo de regocijo y satisfacción para ellas, porque varios años atrás no había un solo en estudios superiores. El total de habitantes en todo el sector de La Barquita es de 5,327 personas.

En plena zona urbana

La descripción de las condiciones de vida de la mayoría de los residentes en este sector, en plena zona urbana, muestra la verdadera injusticia social que existe en el país y que aleja, sobremanera, a gran parte de la población de una vida plena y saludable.

Habrá que preguntarse qué tan tétrico puede ser en las zonas rurales pertenecientes a las regiones identificadas como las más pobres, que son las regiones El Valle (Elías Piña y San Juan de la Maguana), Enriquillo (provincias Independencia, Bahoruco, Barahona y Pedernales) y el Noroeste (Dajabón Montecristi, Santiago Rodríguez y Valverde), según el Ministerio de Economía, y que quedaría para un próximo trabajo.


Fuente/Diariolibre.com

Investigadores en Estados Unidos hallaron una de las causas por las cuales la depresión y el estrés pueden provocar la pérdida del volumen del cerebro. Se trata de un interruptor genético.

Los científicos liderados por científicos de la Universidad de Yale descubrieron una de las razones que explican el fenómeno que hace que la alteración emocional provoque la pérdida de conexiones cerebrales.

En la mira tienen a un interruptor genético, conocido como un factor de transcripción.

Ese factor, explica la universidad estadounidense en su página web, desencadena la pérdida de las conexiones en el cerebro de las personas y provoca depresión en los animales.

Los hallazgos, que se dieron a conocer en la publicación especializada Nature Medicine, muestran que el interruptor genético reprime la expresión de varios genes que son necesarios para la formación de conexiones sinápticas entre las células cerebrales. Eso puede contribuir a la pérdida de masa en la corteza prefrontal del cerebro.

“Queríamos poner a prueba la idea de que el estrés causa una pérdida de sinapsis en el cerebro”, indicó Ronald Duman, uno de los autores del estudio.

La sinapsis es una unión intercelular entre las neuronas.

“Demostramos que los circuitos que están normalmente envueltos en las emociones, así como también en las funciones cognitivas, se interrumpen cuando este factor de transcripción se activa”, indicó Duman, quien es profesor de psiquiatría, neurobiología y farmacología.

Terapias  

El equipo de investigadores analizó tejidos de pacientes con depresión y de pacientes sin la enfermedad, donados por un banco de cerebros, y observó los diferentes patrones de activación genética.

Los cerebros de los pacientes que habían estado deprimidos mostraron niveles más bajos de expresión en genes que son requeridos para la función y la estructura de las sinapsis del cerebro.

El investigador que dirige el estudio, Hyo Jung Kang, descubrió que al menos cinco de esos genes podrían ser regulados por un solo factor de transcripción llamado GATA1.

Cuando el factor de transcripción fue activado, los roedores que también formaron parte del estudio mostraron síntomas relacionados con la depresión, lo cual indica que GATA1 juega un rol no sólo en la pérdida de conexiones entre neuronas, sino también en la generación de síntomas depresivos.

Duman considera que en el futuro las variaciones genéticas en GATA1 podrían ayudar a identificar a aquellas personas en riesgo de padecer depresiones profundas o mayor predisposición al estrés intenso.

“Esperamos que al mejorar las conexiones sinápticas, ya sea por medio de innovaciones farmacéuticas o terapias enfocadas en el comportamiento, se puedan desarrollar terapias antidepresivas más efectivas”, indicó Duman.

Vejez  

Investigaciones previas habían determinado que en la medida en que envejecemos nuestros cerebros comienzan a ser más ligeros.

Según explica Jennifer Carpenter, corresponsal de temas científicos de la BBC, a la edad de 80 años, el cerebro promedio humano ha perdido un 15% de su peso original.

Quienes sufren de enfermedades como Alzheimer experimentan incluso mayor reducción del cerebro.

Esto está asociado a un declive en la delicada estructura de las neuronas y las conexiones entre ellas.

La corresponsal de la BBC señala que en la medida en que se deteriora la estructura del cerebro, también hay una pérdida de la habilidad para procesar pensamientos, memorizar y enviar señales a otras partes del cuerpo.

También se sabe que ciertas áreas del cerebro sufren mayor deterioro; la corteza cerebral, importante para procesar y analizar, se encoge más que el cerebelo, que se encarga del control motriz. Fuente/Eldia.com.do

La cantante Jackeline Estévez dijo que le pueden poner su nombre a los premios Casandra, porque la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) debe ser preservada.

Dijo que en vida le ofrece a Acroarte quele ponga su nombre y que estaría feliz y orgullosa de que le pusieran su nombre a los premios que esa entidad otorga anualmente.

Acroarte decidió que sus premios no lleven el nombre de Casandra luego que los hijos de la fenecida artista lo solicitaran alegando que este se había apartado de su origen.

Luego Acroarte convocó una asamblea en las que seaceptó la solicitud, por lo que la entidad procederá a poner otro nombre a su premiación.

En el seno de la entidad existe consenso que el nuevonombre debe ser Premio Casandra, que desde hace diez años fue registrado durante la presidencia de Miguel A. Rivera.

La declaraciones fueron ofrecidas en el programaZetaarte en llamada telefónica desde Nueva York. Fuente/Diariodigital.com.do

Bonao.- Es una rutina diaria de Juan Lora Concepción, alias Marón, de 102 años de edad, salir bien temprano por las calles de Bonao a vender chicharón con guineos hervidos y plátanos fritos.

¡Chicharrón, chicharoneros, corran que me voy!, son las palabras que siempre lo acompañan, al igual que una lata llena de alimentos. Se pasea por los lugares  a ofertar su mercancía donde hay muchas gentes.
Lora Concepción, quien vive en la calle España de esta ciudad, refiere que le gusta trabajar y que dejará de ganarse la vida cuando se muera.

Cuando le preguntamos por su edad, dice que nació en el 1910, durante el gobierno de Lilis (Ulises Heureaux) y añade que cuando gobernaba el presidente Horacio Vásquez ya trabajaba echando día a cinco cheles.

“Con eso poco que ganaba compraba mi comida, que era barata. Pero en ese tiempo había poco dinero, donde una libra de arroz costaba dos motas, una libra de carne un chele y la leche y los víveres eran regalados. Los ríos estaban llenos de peces y camarones”, rememora.

Con su piel arrugada y una mirada de tristeza, el anciano señala que ha hecho todas clases de trabajo, menos robar, y que no conoce la puerta de un cuartel de  la Policía. Dice que su padre, Bertilio Lora, siempre le decía: “Mi hijo hay que ser honrado, pues es el único tesoro que uno se lleva a la tumba”.

Con relación al gobierno de Rafael Leónidas Trujillo Molina, Lora Concepción se queda pensativo un rato y dice: Había respeto y orden en el país, pero no había libertad, éramos esclavos, el pueblo vivía con temor y miedo.

“Quién robaba dos veces en la Era de Trujillo le daban un chance y a la tercera vez que robaba lo mataban”. Aduce.

Dice que llegó a casarse dos veces. Una con una mujer que identifica como Mercedes y la otra Juana, con quienes procreó dos hijos, una hembra y un varón, multiplicando su familia a decenas  nietos, bisnietos, tataranietos y chornos.

“Mi familia la crie en un ambiente de pobreza, pero le enseñé a vivir con dignidad. Mi meta en este mundo es seguir trabajando hasta el fin de mi vida”, dice con humildad. Fuente/Elcaribe.com.do

Caracas.  Noticias24.  La revista dominical de El Mundo de España le dedicó su portada a Michelle Obama, con una sugestiva imagen ‘retocada’ donde aparece semidesnuda, y con el título “Michelle se come a Obama”, destaca el papel de la Primera Dama de los Estados Unidos.

Cubierta por un traje blanco y la bandera estadounidense, es vista por los analistas no solo como la “compañera sentimental del primer presidente negro y la mamá de sus dos hijas, sino también como el arma secreta electoral de Barack”.

Michelle es considerada una mujer de ‘recio carácter’ que no solo ha logrado mantener su popularidad intacta en los cuatro años de gobierno sino que también ha logrado robarse el corazón de los estadounidenses superando en popularidad a su marido. “La primera dama puede tener un papel único como embajadora del presidente” indicó a finales del mes pasado el director de campaña de Obama, Jim Messina, a la cadena de televisión CBS.

Los republicanos lo saben y lo reconocen. “Michelle Obama es intocable en estos momentos, políticamente” dijo Matt Mackowiank, estratega del partido republicano, en declaraciones recientes al diario The Hill.

El encanto de Michelle

Los expertos en comunicación política reconocen el ‘arrollador encanto de la primera dama’, conocedores de ello apuntan incluso que ella será pieza clave para la reelección del demócrata en las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre. La primera dama es “una persona que nunca ha pedido estar en la escena pública y nunca aspiró a estar bajo los reflectores pero ahora se encuentra cómoda“, indicó David Axelrod, asesor de campaña de Obama, en una entrevista reciente. Según la firma encuestadora Gallup, Michelle Obama ha mantenido una popularidad media del 66 por ciento desde el 2010, por encima del 47 que tendría Barack Obama y el 47 por ciento de Romney, según RealClearPolitics. Fuente/Elnacional.com.do

Aunque “Esperancita”, la joven embarazada que recibe quimioterapia por padecer leucemia, está en estado delicado, su bebé se aferra a la vida “con uñas y dientes”. Así lo informó hoy al Periódico HOY digital la encargada del Área de Hospitalización del Seguro Médico para Maestros (SEMMA), Leonarda Tolentino.

Tolentino, quien es la coordinadora del equipo de especialistas que atiende a la menor embarazada, expresó que a pesar de que no puede comer debido a los vómitos y náuseas que presenta, por las condiciones propias del embarazo y los efectos colaterales de la quimioterapia, el bebé que ya tiene tres meses y cuatro días de evolución, se mantiene en perfecto estado hasta el momento.

Aún necesitan donantes. Explicó que con respecto a la solicitud de donantes de plaquetas que hizo la institución sanitaria la semana pasada, todos los donantes que han asistido han sido descartados por la Plaza de la Salud, hospital autorizado por el Ministerio de Salud Pública para realizar la recolección y aporte de los componentes sanguíneos que requiere la adolescente.

Indicó que “Esperancita” se siente mal de salud y dice que quiere irse a su casa, al tiempo que reveló que la jovencita ha perdido peso por la falta de ingesta de alimentos, provocada por los vómitos y nauseas y los efectos de la quimioterapia.

Declaró que luego de concluido el tratamiento la menor será evaluada para considerar la posibilidad de que reciba el alta por parte del SEMMA, aunque deberá seguir cuidando rigurosamente su embarazo. Fuente/Hoy.com.do

Científicos alemanes crean una prenda capaz de reproducir las sensaciones de una persona de 75 años

Muchas veces, las personas jóvenes pierden la paciencia por  culpa de la lentitud con la que sus mayores se desenvuelven en la vida  diaria. Para alguien que rebosa energía, comprender las limitaciones que  impone el paso de la edad resulta muy complicado.

Por ello, los médicos del Centro Geriátrico Evangélico de Berlín han creado un traje que reproduce las sensaciones que experimenta una persona de 75 años en  su día a día. El objetivo es conseguir que los jóvenes entiendan mejor  las condiciones de vida de los ancianos, al experimentar sus sensaciones  cotidianas por sí mismos.

El traje, diseñado por la doctora Rahel Eckardt y bautizado como “Age Man Suit”, pesa 10 kilogramos y posee zonas acolchadas en las rodillas y hombros con el objetivo de limitar y dificultar los movimiento de quien lo viste.

Además,  cuenta con tapones en los oídos, para amortiguar los sonidos, un visor  que dificulta la visión y guantes acolchados para disminuir la sensación  táctil.

Después  de vestir esta peculiar prenda, seguro que la frase ponerse en el lugar  del otro cobra un nuevo y mucho más profundo significado.

DE:globovision.com

Evelyn Batista

En Japón son especialistas en separar las cosas para hombres de las de mujeres.
Hace varios años hubo un boom de golosinas “hechas sólo para los hombres”. Productos como la goma de mascar de rosa mentolada “Otoko Kaoru no” de Kanebo salieron con la idea de que los hombres necesitan una golosina sólo para ellos.
Ahora, al parecer, descubrieron el sabor ideal para las mujeres y Xylish, una empresa que se especializa en golosinas, sacó a la venta gomas de mascar especiales para mujeres y otras para que sólo las compren los hombres.
“Rosa Floreal” es el sabor femenino, mientras que “Citrus” es el masculino. Como es de esperarse, la goma de mascar viene en paquetes diferenciados por los clásicos colores rosa para ellas y celeste para ellos.
¿Alguien en Japón se animará comprar el producto del género opuesto sólo para probarlo? ¿Qué pensará el vendedor?
DE:noticiaslocas.com

Buenos dias muchachos

Buenos dias muchachas